Happy Hour con la Ciencia: Energías a la Carta. Un menú de opciones energéticas y sus posibilidades actuales y futuras

El menú energético mundial será cada vez más diverso

Prensa AsoVAC

Elsa Pilato 

Benjamín Scharifker en Happy Hour con la Ciencia de AsoVac – Capítulo Caracas

En las próximas décadas la demanda de alimentación energética mundial será cubierta por un menú enriquecido con opciones diversas de fuentes de energía que cada país podrá ordenar y combinar según su conveniencia. La diversificación, eso sí, implica retos, que los países tendrán que enfrentar, en materia de generación, distribución, almacenamiento y conversión de energía. “En cincuenta años será todo muy distinto a lo que estamos acostumbrados a ver hoy”.

Caracas 15 de mayo de 2007

En su charla “Energías a la carta” del más reciente Happy Hour con la Ciencia de AsoVac , Capítulo Caracas, Benjamín Scharifker, doctor en Electroquímica de la Universidad de Southampton (Reino Unido), destacó que, según las proyecciones de los expertos, la utilización del petróleo decaerá, aunque no hasta el punto de dejarse de emplear, y a la vez aumentará el uso de las llamadas energías no convencionales, más eficientes y menos contaminantes que los combustibles fósiles.

En la actualidad, 75 por ciento de la energía que consume el mundo proviene del carbón, petróleo y gas natural, pero se están desarrollando otras alternativas de alimentación energética que persiguen disminuir el impacto negativo en el ambiente y proporcionar a las naciones menos dependencia de otros en la provisión de sus necesidades de energía.

“Estamos viendo que, por ejemplo, 20 por ciento de la energía eléctrica en Alemania proviene de los molinos de vientos; en España, 12 por ciento. Islandia está produciendo casi la mitad de su energía a partir de energía geotérmica (proveniente de los géiseres)”. Esto en lo que respecta a los desarrollos actuales, pero, apuntó Scharifker, hay una energía todavía por surgir: “La más interesante de todas, que es la que los expertos califican como ‘sorpresa’; no sabemos todavía cómo será, pero sí que va a llegar”. Es el propio avance tecnológico el que permite hacer esta aseveración. “Lo constante es el cambio. La tecnología de alguna manera es lo que garantiza nuestro modo de vida, pero la tecnología no es el paradigma. Indefectiblemente, habrá nuevos paradigmas a medida que la misma tecnología se desarrolle”.

El sol es la fuente

El Rector de la Universidad Simón Bolívar explicó a la audiencia reunida en el Café Mediterráneo de Valle Abajo en Caracas, que toda la energía que consumimos en el planeta proviene del sol. “Todas las fuentes de energía que son distintas a la fusión y fisión nuclear, provienen directamente del sol y fueron almacenadas tal vez en algún momento en la forma de petróleo, carbón, gas…”
La irradiación solar es de 1 Kw por metro cuadrado. “Por irradiación directa, con una eficiencia del 25 por ciento, simplemente tomando esa energía con células fotovoltaicas, por ejemplo, podríamos alimentar toda la voracidad energética que tenemos en la sociedad venezolana”.

El consumo de energía actual en Venezuela es de 2,9 Kw por persona. Para dar idea de la magnitud de este consumo, Scharifker tomó como ejemplo la energía del metabolismo humano, equivalente a 100 W por persona. “Estamos gastando 29 veces la energía que simplemente necesitamos para vivir. Para alimentar nuestro estándar de vida, deberíamos tener 29 personas trabajando para nosotros”. En Estados Unidos el consumo se eleva hasta 10,9 Kw por persona, mientras que el promedio mundial es 2,4 Kw.

Destacó Scharifker, quien es vicepresidente de la Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales , que hay que distinguir entre fuentes de energía y vectores de energía.

La fuente de energía fundamental es la solar (directa: térmica o fotovoltaica, viento, agua, biomasa, fósil) y se manifiesta a través de diferentes vectores: aquellas sustancias o medios a través de los cuales se almacena o transporta energía (carbón, petróleo, gas, alcohol, hidrógeno, electricidad). “Los vectores admiten varios modelos de conversión. Una manera térmica, la convencional, la de la máquina de vapor o motor de combustión interna, y una manera isotérmica, menos usual en el momento actual, pero que tiende a ser empleada cada vez más”.

Gracias a los avances tecnológicos ya existen automóviles con motores híbridos que tienen un consumo de energía cinco veces menor que los motores de combustión interna que se han utilizado en vehículos automotores durante el último siglo. El motor híbrido combina la combustión interna con una batería que almacena energía eléctrica.

Las celdas de combustible constituyen otra alternativa a los motores de combustión interna. Son dispositivos que convierten energía a través de una serie de reacciones electroquímicas entre el hidrógeno y el oxígeno. En este proceso, cuya única emisión es agua, se produce calor y electricidad.

Estas celdas, explicó Scharifker, se pueden alimentar con distintos tipos de combustible. “Es una manera alternativa de quemar los mismos hidrocarburos que quemamos a través de los motores de combustión interna, pero con el doble de eficiencia: el motor de combustión interna tiene una eficiencia de 30 por ciento, mientras que en la celda de combustible es de 60 por ciento. La emisión de carbono hacia la atmósfera que se produciría con el uso de celdas de combustible, se reduciría a la mitad. Esta combustión es más completa, más eficiente y mucho más limpia”.

El precio de la energía

Hoy en día el precio de la energía lo establece el petróleo, aseguró Scharifker. A partir de los años 70 del siglo pasado, su importancia trascendió lo meramente económico, pasó a ser un asunto de seguridad. “Los países se dieron cuenta de que dependían del suministro de otras naciones para poder asegurar sus requerimientos energéticos, entonces el petróleo comenzó a ser usado como un arma geopolítica. Desde entonces, el precio ha venido fluctuando y ahora estamos en un momento donde posiblemente el precio del petróleo seguirá y seguirá creciendo y no se detendrá hasta que algo pase”.

Las razones para incorporar nuevos platos al menú energético no son sólo geopolíticas, también son ambientales, económicas y sociales. La era industrial, caracterizada por la explotación masiva de los recursos naturales para el desarrollo, dio paso a una era postindustrial en la cual la información tiene un valor mayor que la explotación de los recursos naturales. “Lo que más vale en la sociedad del conocimiento es la generación de conocimiento porque es lo que garantiza el progreso y sostenibilidad de la economía”.

El programa brasileño de producción de etanol, que se inició hace unos 25 años, es un ejemplo claro de energía a la carta por razones económicas y sociales. “Visité Brasil unos 6 ó 7 años después de comenzado el programa. En ese momento el precio del barril de petróleo era más o menos 15 dólares y el precio del barril de etanol era 100 dólares. Pero la ganancia, decían los expertos con los que hablé, era fundamentalmente social, pues se generaban varios empleos por cada barril de alcohol que producían”.

Ya en 2005 la producción de un barril de etanol costaba 30 dólares. “El programa comenzó como una aventura social que se convirtió en una aventura económica. Brasil produce etanol a la mitad del precio que tendría que pagar por importar un barril de petróleo”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *