El Caroní sería la primera víctima del cambio climático en Venezuela
Prensa AsoVAC
Elsa Pilato
Para Juan Carlos Sánchez, doctor en Ciencias Ambientales y experto en cambio climático, hay evidencias incontestables y aplastantes de los efectos del cambio climático en los sistemas físicos y biológicos del mundo: más de 29 mil observaciones de transformaciones han sido documentadas científicamente.
04 de junio de 2007
Uno de los primeros efectos del cambio climático en Venezuela sería la reducción del caudal del río Caroní, debido a la disminución de las precipitaciones en su cuenca, lo que acarrearía nefastas consecuencias para la producción hidroeléctrica nacional con todas las implicaciones socioeconómicas que ello supondría.
Juan Carlos Sánchez, doctor en Ciencias Ambientales y experto en cambio climático, habló en el más reciente Happy Hour con la Ciencia organizado por AsoVac , capítulo Caracas, acerca de cómo se vería afectado el país ante el aumento de la temperatura global. Según el informe de la “Primera Comunicación Nacional en Cambio Climático de Venezuela” (2005), de la cual fue coordinador técnico, en los próximos sesenta años el país sufriría un incremento de su temperatura promedio entre 1 y 2 grados centígrados. Se observaría disminución de las precipitaciones y aumento de inundaciones y deslaves; pérdida de rendimiento, entre 5 y 12 por ciento, de cultivos como arroz, caraota y maíz; aumento de las porciones de territorio de clima árido del actual 39 por ciento a 47 por ciento; propagación de vectores transmisores del dengue y enfermedades infecciosas; y pérdida de biodiversidad y migración de especies.
Riesgosas para la industria petrolera, pilar de la economía venezolana, serían las inundaciones en la costa oriental de Falcón, zona de Cabo Codera, Laguna de Tacarigua, Puerto La Cruz, Barcelona y Guanta.
A Sánchez le preocupa que los estudios sean limitados y que otras áreas, como el Delta del Orinoco o costa oriental del Lago de Maracaibo, que también estarían bajo riesgo, no se hayan analizado. “Los estudios sobre cambio climático en el país no se están haciendo de manera integrada, cada investigador está trabajando por su cuenta. No hay una política nacional de cambio climático y no la hay de investigación en esta área. Debe haber una política, al menos para hacer las investigaciones”.
Respuesta tecnológica
En materia energética, área que concierne directamente al país, la tecnología, en opinión de Sánchez, es la respuesta al cambio climático. Por esa razón y aunque no parece vislumbrarse un bajón en la demanda de hidrocarburos, ni siquiera por los compromisos de las naciones en la disminución de sus emisiones de CO2, Venezuela sí debe estar atenta a las nuevas tendencias tecnológicas que apuntan a la reducción de los efectos nocivos en el ambiente que produce quemar petróleo. “Hay que acoplar el negocio petrolero a esas nuevas tecnologías a la par de diversificar los mercados”.
Sánchez, quien en los años noventa fue asesor de las delegaciones venezolanas que participaron en las negociaciones del Protocolo de Kyoto y en la Convención de Cambio Climático , explicó que en Estados Unidos se está investigando sobre cómo desarrollar una tecnología de captura y retención del dióxido de carbono que permitiría seguir usando los hidrocarburos sin causar problemas de cambio climático. “Se trata de que el CO2 que se emite cuando se queman los combustibles, no se vaya a la atmósfera sino que quede capturado y retenido como una roca de carbonato de calcio sobre la superficie de la tierra. Creo que como país nos interesa bastante esta tecnología”.
Por otra parte, las energías alternativas (solar, eólica), “están creciendo rápidamente, lucen prometedoras y están cerca de ser rentables”.
El planeta avisa
Sánchez basó su charla en el más reciente informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC), integrado por unos 1400 técnicos y científicos que en todo el mundo llevan a cabo investigaciones y mediciones climáticas.
En los últimos años la temperatura promedio mundial se ha elevado en un grado centígrado y el nivel del mar en unos 200 milímetros, cifras suficientes para que el planeta haya comenzado a lanzar las primeras señales de alerta. “Cuando hablamos de temperatura promedio del planeta hay que tener en cuenta que esa temperatura no se distribuye uniformemente, hay sitios más calientes y otros menos calientes. Quiere decir que sólo un grado en el promedio mundial, puede significar un aumento de hasta tres grados en algunas regiones de la tierra”.
Para Sánchez hay evidencias incontestables y aplastantes de que este aumento de la temperatura está generando cambios en los sistemas físicos y biológicos del mundo: más de 29 mil observaciones de transformaciones han sido documentadas científicamente.
Entre las más publicitadas se encuentra la disminución de la cobertura de nieve en los polos, cuya pérdida estimada se ubica en 18 por ciento. “Este evento sorprendió a los investigadores porque los modelos de simulación del clima no arrojaban una pérdida tan acelerada de la cobertura de nieve como la que se está observando”.
Otro hecho impactante ocurrió en la Antártica: el colapso, en unos tres meses, de la plataforma glaciar Larsen B que, según las mediciones científicas, había permanecido estable por doce mil años. También han sido difundidos por los medios de comunicación la pérdida de la cobertura de nieve del monte Kilimanjaro o del glaciar Chacaltaya en Bolivia, así como el blanqueamiento de corales, claro signo de su deterioro.
El experto citó también el estudio llevado a cabo por Camile Parmesan de la Universidad de Texas . Esta científica comandó a un grupo de investigadores que recopiló unas 1600 referencias documentadas desde finales del siglo XIX hasta el presente, sobre la localización de todas las especies. “La conclusión fue que las especies se están desplazando hacia el norte a medida que los trópicos se calientan a razón de seis kilómetros cada década. Este es uno de los hechos más interesantes sobre la investigación del cambio climático”.
¿Qué hacer?
Los científicos han planteado diversos escenarios sobre cambio climático. ¿Qué pasaría en el planeta si no se tomaran medidas? No hacer nada, dicen, equivaldría a que la temperatura podría aumentar desde 2 hasta poco más de 6 grados con una media de 4,5 grados centígrados. “Los ecosistemas no aguantarían esa temperatura. Si llegara a ocurrir, se extinguirían gran cantidad de especies”.
La sugerencia del panel es que la temperatura no debería subir por encima de los dos grados. Sin embargo, aún respetando ese límite, habría consecuencias. “Entre 20 y 30 por ciento de las especies de animales y plantas estarían en riesgo de extinción, si el aumento de la temperatura media excede 1,5 a 2,5 grados centígrados”. Sánchez aclaró que el informe original se habla explícitamente de desaparición, no de riesgo. Por los diferentes intereses de las naciones la versión que es divulgada contiene versiones de las conclusiones del Panel.
La capacidad de recuperación de los ecosistemas se verá también disminuida. “Ya están siendo impactados por la contaminación, por los cambios en el uso de la tierra y en algunos casos por sobreexplotación de los recursos; el cambio climático viene a superponerse a todo esto”.
